no puedo decirte adiós

Son todos esos instantes los que no me dejan dormir. Los que me encierran en esta cama de sueños perdidos y cristales rotos. Miro por la ventana, e intento perder mis ojos en ese constante mecimiento de las hojas de los árboles, en una brisa fría e inquieta, que anuncia el final del verano. Todavía no ha terminado y ya echo de menos todos esos tejados. Tú y yo a orillas del cielo, columpiándonos entre esa línea fina que acariciaban nuestras manos, juntas, determinando si crear algo más que un pasado. Sí… Creo que ahora sí. Esto se acaba. Adiós a tu mirada castaña y de eternas pestañas. Adiós a tu voz risueña, a todas esas palabras que noche a noche, parecían acariciar mi piel como cientos de relámpagos de luces estridentes y eternas. No quiero dejarte. No quiero olvidarte… Siento cómo tiemblan las paredes sin ti. Como si el día al amanecer, no fuese más que un mar de lluvia y lágrimas perdidas en todos esos recuerdos. Quiero que vuelvas. Quiero que me abraces y no vuelvas a soltarme nunca.

texto: 2014 © Paula Méndez Orbe

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