Britt y todas sus caras

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El fotógrafo decía: “Barbilla arriba”, y Britt subía la barbilla. El fotógrafo marcaba: “Más intención en la mirada”, y Britt apretaba los ojos, y ocultaba su desgana. En aquellas horas largas sobre zapatos brillantes y dolorosos; en todos esos instantes de más enredada en la estrechez de vestidos incómodos, Britt se convertía en muñeca de trapo. Le gustaba pensarlo. Fuese a donde fuese, cada día su apariencia no cambiaba. Pero sí quién estaba dentro de ella. Mientras la peinaban, mientras arreglaban su cara de cerámica inquieta, Britt se imaginaba qué papel interpretaba. Aquel día, aquella hora en que la retrataban para una revista de moda barata, Britt era Isabella. Una niña demasiado bonita, demasiado perdida, Sigue leyendo