Nuevo post TENMAG

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¡Espero que os guste!Os dejo el enlace y os mando a todos un abrazo muy fuerte:

http://www.tendenciasfashionmag.com/quienes-eramos-antes/

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olvidar en invierno

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18h32.

Se escapa

un latido.

Tormenta

de alaridos.

Me

aprieto,

me

abrazo

el cuerpo.

El aire

duele.

El frío

araña

mis sentidos.


Ya no sé

hacia

dónde

orientar

mis pasos.

Siento que

me rindo.

Me caigo,  Sigue leyendo

mañana no existe mientras queramos.

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A veces

me siento

más viva

con el

corazón

desgarrado.

la mente desierta,

piel ajena

en

mis manos.

Sigue leyendo

esa noche extraña en la que perdí el corazón y tirité de frío

23h47. La lluvia en mi frente. Mi pelo al viento. Y el invierno arañando mis pensamientos. Amenazando al tintineo de mi corazón inexperto. ¿Sabes qué? En realidad aquella sensación no era algo nuevo. No sé. Era como si ya hubiese sentido aquella grieta ahuecando mi pecho. Haciendo más visible la sangre, mi sangre, y el amor que ya no guardaba dentro. La huida de ese cosquilleo. De ese veneno que tanto me perdía y, a la vez, que tanto me encontraba al momento. Y tuve miedo. Miedo de perderlo. Y miedo de agarrarme tanto a ello, que el dolor me desgarrase por dentro. Sigue leyendo

En el tren hacia tu corazón oscuro y obstinado.

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A veces, cuando cierro los ojos, vuelve a abrazarme esa sensación cálida. Efímera y distante. La brisa de un otoño tardío enredándose en mi pelo lacio. El frío bajo mi piel insensata y vacía, ya enterrado. Y sin embargo, completamente bloqueado por lo que estaba a punto de ocurrir a tu lado. Caminábamos despacio. Quizás demasiado. Era como si el cielo nos estuviese a los dos gritando que debíamos pararnos. Que debíamos mirarnos. Encontrarnos. Y todavía vuelve a mi, el aullido de mi corazón tímido. Desenfrenado. Apenas nos conocíamos. “¿Y qué?” – Me decía yo a mi misma – “Si lo estás deseando”. Pero el miedo sonaba todavía más alto en mis pensamientos fragmentados. Yo no quería dar el primer paso. Sigue leyendo

el valle de espinas y sueños imperfectos

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El brillo de una luna suave y nacarada. El roce sobre mi piel fría y solitaria de esas flores apagadas. Y ese canto adormecido de aquel río inquieto y fresco, que, sin quererlo, guiaba mis pasos hacia su encuentro. Cerré los ojos un momento. Estaba segura de que todo era un sueño; de que en realidad todo aquello no era más que una ilusión al desencuentro; la evasión de cada uno de mis pensamientos anclada a aquel paraíso desierto. Y todavía con los ojos cerrados, inspiré aquel aire dulce y sosegado. No me importaba. Sabía que, en aquel momento, la vida no era más que eso. Seguir caminando por ese sendero trazado y estrecho; volver a tener tiempo de mirar esas nubes grisáceas enredadas a aquel cielo negro; llegar a sentir bajo mis pies la tierra húmeda y abandonada. Aunque por poco tiempo. Pronto, el silencio se vio quebrado por un leve pero imponente estrépito. Abrí los ojos, y Sigue leyendo

la ciudad del cuento V

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(https://paulamendezorbe.wordpress.com/2014/06/17/la-ciudad-del-cuento-iv/)

Sobresaltado, abrió los ojos, y se levantó de la cama. Casi sin quererlo miró la hora. Pensaba que la espera sería mucho más larga, pues sólo quedaban cuarenta minutos. Cuarenta minutos de trece días que llevaba esperando. “Ya no queda nada” se decía a sí mismo para tranquilizarse. Preparó las agujas y las pastillitas de colores, dejándolas en la mesilla de noche, apartando todas las botellas de cristal y los papeles arrugados que había encima y arrojándolos al suelo.

Treinta minutos. Se dio una ducha, se afeitó la barba, y se cambió de ropa. Trece minutos. Estaba demasiado nervioso. Intentó permanecer sentado en la cama durante esos trece minutos restantes. Notó como su respiración se aceleraba y como sus piernas comenzaban a temblar. Algo que siempre había odiado, pero nunca había podido evitar.

De pronto, llamaron a la puerta. El corazón le dio un vuelco. Sigue leyendo

feliz cumpleaños

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Hacía tiempo que no miraba tus pecas infinitas; que no contaba los segundos sin poder dejar de contemplar esos ojos castaños e intrépidos. Y por fin vuelvo a atisbar tu sonrisa;y todas esas ganas perdidas en un mundo diferente al resto. Asoma ya tu valentía escondida antes en esos pómulos marcados; y esas arrugas pequeñitas al endulzarse tu mirada sensata y realista. Regresa entonces, todo lo que le mantenía viva. Y quiero que no vuelvas a perderte entre el polvo y el sufrimiento que trae esa oficina; que los meses traigan consigo la liberación de todas esas cargas que aferras a tu espalda día a día. Aunque sé que te costará hacerlo. Así que ven. Ven y duerme un poco sobre mi hombro. Ven y olvídate de todo. Hagamos de este instante algo insólito. Para que no duela tanto seguir respirando; para que vuelvas a sentir como el mundo sigue girando; y aunque no dejen de pasar los años… Sabrás que nunca me marcharé de tu lado. 

Foto y texto 2014 © Paula Méndez Orbe