ayer.hoy.nunca más.

©Paula Méndez Orbe

                             ©Paula Méndez Orbe

Y otro día

que termina,

sin sentir

tu piel

contra

la mía.

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olvidar en invierno

460332

18h32.

Se escapa

un latido.

Tormenta

de alaridos.

Me

aprieto,

me

abrazo

el cuerpo.

El aire

duele.

El frío

araña

mis sentidos.


Ya no sé

hacia

dónde

orientar

mis pasos.

Siento que

me rindo.

Me caigo,  Sigue leyendo

para siempre es, a veces, hasta nunca.

everything

¿Sabes…? A veces se me eriza la piel al escuchar la palabra ‘Siempre’. Siempre. Para siempre. ¿No te pasa que al leerla o repetirla varias veces en alto pierde todo el sentido? Siempre. Siempre. Siempre… A mi no me hace falta. Para mi nunca lo ha tenido. Y no es porque yo haya tenido una vida difícil, ¿eh? No te vayas a pensar ya lo típico… Que nací huérfana; que no tuve dinero, ni amigos. Aunque sí, lo admito: la gente que valora la vida es la que menos tiene. O la que menos quiere, ¿no? A veces es lo mismo.

El caso es que… Bueno. La palabra ‘Siempre’ empezó a rondar mi cabeza hace dos años y medio. Dos años, siete meses y… tres días, creo. Sigue leyendo

la porcelana se rompe

 

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A veces me pregunto dónde van los corazones rotos cuando pierden su camino. No sé. Es fácil imaginárselos siendo consumidos por una enredadera de eternas soledades, que oscurece poco a poco todas sus ilusiones restantes hasta hacerlas quebrar para siempre. Como la porcelana al romperse contra el suelo, su tristeza sería igual de bella. Pero se ahogaría en un horizonte sin fin que le haría replantearse su existencia. Y me imagino ese latido. Efímero. Inquietante. No importa cuánto dolor oprima el pecho. Ni cuánto más se aferre a él esa enredadera aplastante. Los corazones siguen latiendo. ¿No? ¿Aunque por cuánto tiempo? No lo sé. Sigue leyendo

tus ojos absortos y mi mirada perdida en ellos.

 

olvidar

La oscuridad serena. el murmullo de todos esos cuerpos atados a sus respaldos. y mi piel erizada al sentir ese centímetro escaso para que mis dedos rozasen tu mano. No sé por qué, pero, después de tantos años, ayer mi mirada no lograba interesarse por las imágenes proyectadas en la pantalla. Ayer me perdí entre todas esas sombras que se enredaban a tus pestañas; entre la calidez que desprendía tu tez morena y rasurada. Y me enamoré más de tu mirada atenta y castaña, Sigue leyendo

feliz cumpleaños

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Hacía tiempo que no miraba tus pecas infinitas; que no contaba los segundos sin poder dejar de contemplar esos ojos castaños e intrépidos. Y por fin vuelvo a atisbar tu sonrisa;y todas esas ganas perdidas en un mundo diferente al resto. Asoma ya tu valentía escondida antes en esos pómulos marcados; y esas arrugas pequeñitas al endulzarse tu mirada sensata y realista. Regresa entonces, todo lo que le mantenía viva. Y quiero que no vuelvas a perderte entre el polvo y el sufrimiento que trae esa oficina; que los meses traigan consigo la liberación de todas esas cargas que aferras a tu espalda día a día. Aunque sé que te costará hacerlo. Así que ven. Ven y duerme un poco sobre mi hombro. Ven y olvídate de todo. Hagamos de este instante algo insólito. Para que no duela tanto seguir respirando; para que vuelvas a sentir como el mundo sigue girando; y aunque no dejen de pasar los años… Sabrás que nunca me marcharé de tu lado. 

Foto y texto 2014 © Paula Méndez Orbe

de crucigramas nostálgicos

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El mecimiento de las olas. La arena entre mis manos. La ropa mecida ante la primera brisa de verano. Es como si esa sensación se destapase cada vez que abro la maleta antes de emprender un viaje nuevo y cálido. Mi piel se eriza. y siento como me invade un pequeño estremecimiento en el estómago. Algo así como un centenar de pájaros alzándose en un vuelo eterno y cándido. Pero hoy fue diferente. Hoy, Sigue leyendo

la porcelana se rompe

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Era un día de verano. un día de esos en los que el sol empieza a brillar tan alto que parece que prometiese cumplir cada uno de nuestros sueños nunca olvidados. La brisa mecía mi pelo, y también todas mis ideas. terminaba el curso y, por fin, se abría ante mi un camino incierto que yo debía trazar sola. Y a pesar de cómo se enredaban mis nervios a mi cuerpo inexperto; a pesar de sentir la emoción palpitando en mi pecho inquieto, mis ojos parecían haberse hecho presos de una visión extraña. A escasos pasos de mi figura detenida, se hallaba una chica de pelo dorado y perfecto. Sus mejillas pálidas brillaban ante la dureza de aquel sol de la mañana. Sus labios temblaban; su mirada fría y delicada ya hacía lo posible por evitar las lágrimas. La llamaban muñeca de porcelana. Y clamaban que una enfermedad devoraba sus finas vértebras hasta capturar el resto de su cuerpo pequeño y esbelto. Y ella me miró entonces. Sigue leyendo

de la golondrina solitaria

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A veces sueño que soy pájaro; pero no por lo obvio, ¿sabes? Volar está sobrevalorado. Aunque en cierta manera, pagaría por poder tocar el cielo con las manos… Pero… No sé. Siempre que me imagino siendo pájaro es porque van acompañados. De alguna forma o de otra, la bandada nunca se abandona. Siempre aparece ese gorrioncito solitario atrapado entre la codicia y las migas del parque; jamás dejarán de pelearse unas con otras todas esas urracas quejicosas. ¿Y qué? Te preguntarás. Sigue leyendo

las palabras dictadoras

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Ayer soñé. Soñé con un viejo y solemne escritor de libros que, por alguna razón extraordinaria, había desarrollado un miedo irracional hacia su antigua mecanográfica. Decían que, después de años y años de novelas publicadas, de pronto, sus palabras se habían detenido sin lograr encontrar de nuevo las ganas. Alguna vez escuché en el metro que todos sus triunfos golpearon su mente hasta detenerla para siempre. Otras, que se había cansado de sus historias flacas e inertes.

Fuera como fuese, Sigue leyendo